Tradición agrícola con visión sostenible
Tradición agrícola con visión sostenible
Lo que hace bueno a un aceite no cabe en una etiqueta. Cabe en un campo.
Nuestra explotación agrícola está formada por 40 hectáreas de olivos, repartidas en varias parcelas del término municipal de Seròs, en el Segrià (Lleida). Estamos en una zona de clima mediterráneo continentalizado, de inviernos fríos y veranos muy calurosos. Esas condiciones, junto con el relieve y el suelo, favorecen el desarrollo de aceitunas con un alto contenido en compuestos fenólicos y aromáticos.
Aplicamos técnicas agrícolas sostenibles, como la implantación y el mantenimiento de cubierta vegetal espontánea, para mejorar la estructura del suelo, reducir la erosión y fomentar la biodiversidad funcional. Esa hierba actúa como aliada natural: favorece la presencia de insectos beneficiosos y equilibra el ecosistema de nuestras fincas.
Trabajamos con varias variedades de aceituna: la clásica arbequina, muy adaptada a nuestro territorio; la lecciana, que aporta resistencia y rendimiento; la taggiasca, de origen italiano, reconocida por su calidad organoléptica; la koroneiki, muy productiva y de alto rendimiento graso; y la picual, entre otras. La cosecha se hace en el momento óptimo de maduración, con métodos cuidadosos que minimizan el daño al fruto. Eso nos permite obtener aceites de alta calidad, con un perfil organoléptico rico y equilibrado, fiel reflejo de nuestro entorno y de nuestro modelo de gestión.
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